No es posible hablar de lo que es la Psicología
Educativa en la actualidad sin antes hacer referencia a sus orígenes. La noción
de Psicología Educativa ha ido evolucionando con el tiempo, sin dejar de lado
las concepciones originales. Según lo indica Perelstein (1965), desde esa época
se hablaba de “psicología escolar”, la autora hace referencia a Wall quien la
define como “…la observación y el estudio de las condiciones y métodos los
métodos mas favorables a la adaptación, la educación y la orientación del niño
normal”). Es evidente cómo se hacía una diferencia marcada entre los
estudiantes regulares y los estudiantes con necesidades especiales, fenómeno
que no se vive hoy en día, por lo menos no a nivel legal no como filosofía en
los programas educativos. Aún así vale la pena rescatar, la importancia que
desde entonces se le ha dado a la observación y al estudio de los factores que
intervienen en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
De acuerdo a las funciones que la autora antes citada le otorga a la psicología
educativa se identifican, primero la organización en cuanto a las relaciones
interpersonales originadas en la escuela y el aula. Estas vistas como una
introducción a la interacción escuela y mundo circundante (familia, trabajo,
comunidad). Segundo en cuanto a la elaboración y evaluación tanto de programas
educativos como métodos. Tercero, en la intervención hacia la orientación
vocacional de los estudiantes. Cuarto, en como la orientación en función a la
prevención de problemas de conducta y aprendizaje. Y quinto, en cuanto al
reconocimiento de síntomas en estudiantes “técnicamente considerados como
inadaptados”. En este último punto queda en evidencia la realidad de los
estudiantes con alguna necesidad especial, en cuanto al aislamiento y trato
diferente que recibían. Tal situación se vivió desde épocas antiguas, sin embargo
hoy en día, y en defensa en los derechos humanos y de la igualdad de
oportunidades, leyes como las 7.600 protegen este trato discriminatorio y tanto
educación como psicología deben ofrecer a todos y todas las estudiantes
(independientemente a sus habilidades cognitivas, físicas o emocionales). Lo
que se pretende rescatar aquí es el intento de delimitar las funciones de la
psicólogo educativo con las del docente ya que desde siempre ha existido una
fuerte tendencia a confundir los roles.
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